
La tecnología puede ser un sirviente provechoso o un amo peligroso.
Vivimos en una era de transición, donde la globalización neoliberal cede terreno a nuevos paradigmas tecnofeudales, caracterizados por el control de la economía global mediante tecnologías disruptivas, con la inteligencia artificial (IA) como eje central
Columnistas27/11/2024 Rubén Caramutti
En el contexto de una economía global que avanza hacia una nueva era hiperconectada y tecnológicamente dominada, es momento de pensar en el gas no solo como un recurso energético, sino como la materia prima de un producto con un enorme potencial: la información.
Imaginemos un modelo donde el gas, proveniente de fuentes como Vaca Muerta, se utiliza no solo para su consumo y exportación tradicionales, sino también para alimentar procesos tecnológicos que convierten esta energía en un bien exportable de alta eficiencia y bajo impacto logístico: Bitcoin (BTC), una representación simbólica de valor en la economía digital.
Este enfoque no invalida las formas actuales de explotación y exportación de gas. Sin embargo, plantea una alternativa estratégica frente a los crecientes desafíos de logística, impacto ambiental y sostenibilidad que conlleva transportar y explotar volúmenes masivos de gas de forma convencional.
El desafío de una economía en transformación
Vivimos en una era de transición, donde la globalización neoliberal cede terreno a nuevos paradigmas tecnofeudales, caracterizados por el control de la economía global mediante tecnologías disruptivas, con la inteligencia artificial (IA) como eje central. En este contexto, el gas puede dejar de ser solo un combustible para convertirse en un medio para generar valor digital exportable, más ágil y adaptable a las dinámicas del mundo hiperconectado.
De la energía al producto simbólico
Exportar BTC es exportar una forma de valor sin los costos asociados al transporte físico, pero con el respaldo de un recurso tangible como el gas. Este modelo puede posicionarnos estratégicamente en un mercado global que privilegia la innovación y la sostenibilidad, y que cada vez más define el poder económico en términos de control tecnológico e informacional.
Es momento de dejar de lado discusiones ideológicas anacrónicas y abrazar las oportunidades que ofrece un mundo en transformación. La energía que yace en nuestro suelo puede ser mucho más que calor y movimiento; puede ser información, valor y futuro.
Por Ruben Caramutti - Founder & CEO de PuntoGAP | dotABC

La tecnología puede ser un sirviente provechoso o un amo peligroso.

Automatizar procesos evita futuros riesgos. La tecnología aplicada a la liquidación de impuestos permite procesar en poco tiempo toda la información que demandan los distintos niveles estatales y elimina errores cuyas consecuencias pueden tener un alto costo económico para la empresa.

El gas producido en Vaca Muerta comenzó a abastecer la generación eléctrica uruguaya mediante un acuerdo entre Pan American Energy y la empresa estatal UTE, con impacto en los costos y en la integración energética regional.

La posible reunión entre Volodymyr Zelenskiy y Donald Trump para discutir un marco de paz reactivó la preocupación de los mercados energéticos ante un eventual levantamiento de sanciones al crudo ruso. Analistas advierten que, en un escenario de exceso de oferta global, la liberación de nuevos volúmenes podría presionar aún más los precios internacionales.

Mientras las exportaciones argentinas crecieron 9,5% en once meses, Neuquén y Vaca Muerta consolidaron su rol como uno de los pilares menos visibles —pero más decisivos— del nuevo mapa exportador, empujadas por el auge del petróleo y el gas.

El Gobierno nacional habilitó un nuevo esquema de concesiones privadas para ampliar el sistema de transporte eléctrico. La medida busca destrabar inversiones estratégicas, pero deja interrogantes abiertos sobre el rol del Estado, el impacto territorial y las limitaciones estructurales que siguen condicionando a provincias clave como Neuquén.

El reciente análisis del Financial Times sobre la Argentina de Javier Milei deja una conclusión tan incómoda como reveladora: la inversión extranjera directa no volvió de manera sostenida, y cuando aparece, se concentra casi exclusivamente en sectores extractivos. El dato es objetivo; el problema es estructural.

Tras declaraciones de Donald Trump, el foco vuelve a la Faja del Orinoco. Analistas advierten que, aun con cambios políticos, la recuperación productiva sería lenta y costosa.

Con datos de etapas de fractura mensuales entre 2016 y comienzos de 2025, el análisis muestra cómo Vaca Muerta terminó de consolidarse como el eje del desarrollo hidrocarburífero argentino. La información se basa en registros operativos relevados y analizados por Luciano Fucello, Country Manager de NCS Multistage, una de las fuentes técnicas más citadas del sector en materia de fractura hidráulica.


El crecimiento del shale oil en Vaca Muerta permitió que la Argentina supere a Colombia en producción de crudo y proyecte su ingreso al podio sudamericano en 2026, con Neuquén como motor central del proceso.

Sumados a los 400 kilómetros finalizados y en ejecución, completarán 664 kilómetros de rutas nuevas finalizadas, licitadas o en obra durante la gestión. Las obras apuntan a mejorar la seguridad vial, potenciar el turismo y fortalecer la conectividad regional.