
Entrevista a Conrado Cargnell y Jorge Pistagnesi del Foro en Defensa de los Ríos y las Represas
Desafío EnergéticoEn esta nueva edición de Desafío Energético, abordamos una de las discusiones más urgentes y menos visibilizadas: el proceso de reconcesión de las represas hidroeléctricas del Comahue. ¿Quién controlará durante las próximas décadas un recurso vital como el agua y la energía en la provincia de Neuquén?
Para entender los alcances de este proceso y sus riesgos, recibimos en el estudio a los ingenieros Conrado Cargnell y Jorge Pistagnesi, integrantes del Foro por la Defensa de los Ríos y las Represas, que desde hace años vienen alertando sobre las consecuencias de entregar estos activos estratégicos sin debate público, sin planificación estatal seria y sin participación real de las provincias.
Una concesión que se paga sola en un año
Durante la entrevista, los expertos explican que el monto que se espera recaudar por parte del Estado nacional —entre 300 y 500 millones de dólares— equivale a lo que las empresas facturan en un año de operación. Es decir, que quien gane la concesión de represas como El Chocón o Arroyito, recuperará la inversión en menos de doce meses y obtendrá 29 años de ganancias netas, sin necesidad de haber construido la obra ni hacerse cargo de su amortización histórica.
"Estamos hablando de centrales construidas por el Estado argentino, que ya tienen más de 50 años, y que siguen siendo altamente rentables", señala Cargnell.
"Las empresas que las operen no tendrán que hacer grandes inversiones iniciales, y a cambio se aseguran un negocio multimillonario por décadas."
¿Y la seguridad de las represas?
Otro de los puntos críticos que se discute en la entrevista es el deterioro estructural de estas represas, muchas de las cuales no han recibido el mantenimiento necesario. El desmantelamiento del ORSEP (Organismo Regulador de Seguridad de Presas) y la ausencia de una política nacional de control aumentan los riesgos para miles de personas que viven aguas abajo de estas infraestructuras.
"Las represas envejecen. No solo el equipamiento electromecánico: también la obra civil, el hormigón, las estructuras, las laderas", advierte Pistagnesi.
"Y si alguna colapsa, podría provocar una catástrofe en el Alto Valle. No es un escenario exagerado. Es una posibilidad si no se hacen las inversiones necesarias."
Provincias limitadas, recursos entregados
A pesar de que los ríos y el agua son propiedad de las provincias por mandato constitucional, los gobiernos de Neuquén y Río Negro apenas pueden aspirar a participar con un 10% del paquete accionario, lo que limita de forma absurda su capacidad de decisión sobre un recurso que nace en su territorio.
“La libertad de mercado parece aplicarse sólo para los grandes grupos económicos, no para los estados provinciales. Si una provincia quisiera comprar una represa o participar mayoritariamente, no podría hacerlo”, cuestionan los entrevistados.
Agua, energía y futuro: lo que podríamos tener
La charla también abre un debate más profundo sobre el rol que deberían tener las represas en un verdadero modelo de desarrollo. Más allá de generar energía, podrían utilizarse para impulsar riego agrícola, energías renovables complementarias, y proyectos industriales electrointensivos, que generen empleo y diversificación productiva.
“Podríamos tener una nueva economía regional basada en energía limpia, con expansión del riego, redistribución poblacional, desarrollo tecnológico… pero todo eso está siendo reemplazado por un esquema de rentabilidad rápida, sin planificación a largo plazo”, señalan.
Opiniones que invitan a pensar
- "Hoy estamos debajo de una columna de agua de 80 metros. Si una represa colapsa, una ola arrasaría con el Alto Valle. Y no hay nadie controlando".
- "Estamos entregando por 30 años un recurso que podríamos operar desde el Estado y reinvertir en infraestructura, riego, innovación y desarrollo regional".
- "No hubo planificación ni voluntad política para diseñar una empresa estatal potente, con ingeniería propia, capaz de administrar estas centrales. Perdimos una oportunidad histórica".
¿Por qué es urgente este debate?
Porque se trata de decisiones que marcarán los próximos 30 años, y que involucran nada menos que el control del agua, la producción de energía, la seguridad de miles de personas y las posibilidades reales de desarrollo de la Patagonia. Porque una vez cedidas las represas, no habrá marcha atrás, y lo que se pierde no es solo económico: es soberanía.
Mirá la entrevista completa, sumate al debate y compartí esta información. No hay democracia energética posible sin participación informada.


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