
Clusterciar se renueva y apuesta a Vaca Muerta con un ecosistema de servicios y formación para el desarrollo energético sostenible
Desafío Energético
Nacida como una empresa local en Cipolletti, Clusterciar relanza su marca tras más de 30 años de trayectoria. Hoy se presenta como un ecosistema de empresas y una fundación educativa con fuerte presencia en la Cuenca Neuquina, enfocado en brindar soluciones integrales para el crecimiento de Vaca Muerta y la formación de talentos que demanda el sector energético.
En 1992, cuando la palabra “startup” todavía no estaba de moda y Vaca Muerta era solo una promesa geológica, nacía en Cipolletti un pequeño centro de computación llamado CIAR. Treinta años después, esa misma semilla creció hasta convertirse en Clusterciar, un verdadero ecosistema empresarial que articula ingeniería, tecnología, gestión de talento y formación educativa, con la mirada puesta en el desarrollo sostenible de la región y el país.
Hoy, Clusterciar agrupa a cinco empresas especializadas –CIAR, Trace Group, RSN Gestión, AlitáWare y Clusterciar Global– y se complementa con la Fundación Potenciar, un espacio que apuesta fuerte a la educación en todos sus niveles. El relanzamiento de su marca no es solo un cambio de imagen: es un manifiesto de transformación estratégica.
“Estamos posicionados de manera única para acompañar el desarrollo de sectores clave como el Oil & Gas, la minería y la industria”, explica Francis Rimmele, fundador y presidente del grupo. “No solo ofrecemos servicios, sino que repensamos nuestro rol como actores del desarrollo regional, potenciando la energía de las personas y desafiando el paradigma tradicional de grupo empresario”.
Un ecosistema pensado para crecer con la Cuenca
La evolución de Clusterciar fue de la mano del crecimiento exponencial de la Cuenca Neuquina. A medida que Vaca Muerta comenzaba a demandar nuevas soluciones, el grupo fue adaptando y ampliando su oferta:
* CIAR, la empresa madre, consolidó su expertise en ingeniería aplicada a proyectos industriales.
* Luego se sumó Trace Group, especializada en inspección y supervisión técnica.
* A continuación nació RSN Gestión, enfocada en outsourcing de talento especializado.
* Más tarde surgió AlitáWare, orientada a brindar servicios en tecnología e innovación.
* Y finalmente Clusterciar Global, la marca paraguas para vincular toda esta oferta con el mercado nacional e internacional.

“Cada una de nuestras empresas fue desarrollando su identidad propia, pero compartimos valores: seguridad como prioridad, eficiencia, enfoque en el cliente y una convicción firme por la formación continua”, explica Gerardo Ardiani, CEO del grupo.
Con más de 850 colaboradores distribuidos en una decena de locaciones y más de 1.000 proyectos ejecutados, Clusterciar no solo se posiciona como proveedor estratégico de las principales operadoras de energía, sino también como un actor proactivo del entramado productivo de la región.

Educar también es desarrollar
Lo interesante de este relanzamiento no es solo lo que ocurre dentro de las empresas, sino lo que sucede fuera, en las aulas. Desde 2006, la Fundación Potenciar se convirtió en el brazo social y educativo del grupo. Su objetivo: formar personas para un mercado laboral cada vez más exigente y dinámico.
“Entendimos que si queríamos hablar en serio de desarrollo sostenible, nosotros mismos teníamos que formar parte de ese proceso”, afirma Andrea Segovia, directora ejecutiva de la fundación.
Actualmente, la fundación ofrece programas desde el nivel inicial hasta el terciario. Su último gran hito fue la creación del Instituto Potenciar Italiano (IPI) en Cinco Saltos, que ya cuenta con más de 750 estudiantes. En cuatro años, planean llegar a 1.600.
No se trata solo de “capacitar para la industria”, sino de construir ciudadanía, fomentar el arraigo y brindar oportunidades reales en una región que se transforma a pasos agigantados. La apuesta es clara: formar talento para que se quede en la región y que, desde aquí, impulse el futuro energético de la Argentina.

Una visión de largo plazo
Mientras otros grupos siguen atados a estructuras rígidas, Clusterciar se mueve con lógica de red. Integra saberes, sectores y generaciones. Tiene la cintura de lo local y la ambición de lo global. Es, en definitiva, un modelo de empresa-región, donde el crecimiento económico no se piensa separado del desarrollo humano.
Con más de tres décadas de experiencia, una marca renovada y una estrategia alineada con los desafíos actuales, Clusterciar no solo se adapta a las demandas de Vaca Muerta: las anticipa, las interpreta y las traduce en soluciones concretas.
En tiempos donde la energía define el rumbo de los países, este ecosistema nacido en el Alto Valle propone una fórmula distinta: no solo extraer recursos, sino potenciar personas. Y eso, también, es una forma de energía.


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