La persistencia de los ataques estadounidenses, el bloqueo marítimo y una nueva ofensiva de sanciones económicas están reduciendo progresivamente el margen de respuesta de Irán. Teherán todavía conserva instrumentos militares, marítimos, energéticos, cibernéticos y diplomáticos antes de recurrir a una acción extrema contra los cables submarinos que atraviesan el estrecho de Ormuz. Sin embargo, fuentes próximas al poder iraní aseguran que esa posibilidad ya fue estudiada. Si la escalada llegara hasta allí, la crisis dejaría de afectar solamente al petróleo y al transporte marítimo para alcanzar directamente bancos, centros de datos, servicios cloud, mercados financieros, logística e incluso las cadenas internacionales de las que depende una actividad como Vaca Muerta.