
La Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud (FACIAS) actualizará la carrera ambiental para responder a los desafíos de Vaca Muerta
Desafío EnergéticoLa expansión de Vaca Muerta, las transformaciones del mercado laboral y las crecientes exigencias ambientales están planteando nuevos desafíos a la formación universitaria en la región. Frente a este escenario, la Facultad de Ciencias del Ambiente y la Salud (FACIAS) de la Universidad Nacional del Comahue inició un proceso de actualización académica que incluye la revisión de sus carreras, el desarrollo de nuevas capacitaciones y una mayor articulación con organismos públicos y empresas.

En una entrevista con Desafío Energético, la decana Liliana Liberati, quien asumió sus funciones en junio de este año, reconoció que una de las principales preocupaciones de la institución es la disminución del interés por estudiar carreras ambientales, una situación que contrasta con el crecimiento de las actividades productivas y la necesidad de contar con profesionales especializados.
“Tuvo un auge muy importante, tuvo una gran inserción en la sociedad, un gran interés, pero eso fue disminuyendo con el tiempo”, señaló al describir la evolución de la Licenciatura en Saneamiento y Protección Ambiental. La decana vinculó esta situación con las oportunidades laborales que atravesó la profesión durante los últimos años y con la necesidad de actualizar los contenidos de formación.
Liberati reconoció que la carrera presenta “un descenso muy importante en la matrícula” y mencionó que atravesaron momentos con alrededor de 50 ingresantes. También sostuvo que existe un problema académico relacionado con la vigencia de los contenidos: “aparte también con un plan de estudio que no está a la altura de la situación actual”.
Un nuevo plan de estudios para 2028
La decana confirmó que la Facultad ya cuenta con un primer borrador del nuevo plan de estudios y que comenzará una etapa de trabajo con los docentes y el Colegio de Profesionales del Ambiente de Neuquén. La iniciativa busca adecuar la formación a las nuevas demandas laborales y a los cambios en las políticas académicas nacionales, particularmente al sistema de créditos universitarios.
“Nosotros ya avanzamos, ya tenemos el borrador, estoy muy orgullosa del trabajo que han hecho la directora del departamento y la secretaria académica”, afirmó.
Aunque inicialmente aspiraba a poner en funcionamiento el nuevo programa en 2027, Liberati admitió que los procedimientos de evaluación y aprobación universitaria probablemente extiendan los plazos.
“mi idea es empezar el 2027, pero los tiempos académicos no son los que pretendemos porque lleva cierto nivel de control, de evaluación, no es tan fácil hacer un plan de estudio nuevo, así que lo más probable es que el 2028 ya arranquemos con un plan de estudio nuevo”, explicó.
La revisión de la carrera también apunta a fortalecer las competencias específicas de los profesionales ambientales frente a otras disciplinas que intervienen en las actividades productivas. Para Liberati, la universidad debe revisar permanentemente sus propuestas educativas en función de las transformaciones de la sociedad.
Una diplomatura para mejorar la gestión ambiental de los municipios
Otra de las novedades anunciadas por la decana es la preparación de una diplomatura destinada a capacitar personal vinculado con la gestión ambiental pública, especialmente trabajadores de municipios y organismos provinciales.
La iniciativa tiene como antecedente una experiencia desarrollada en Río Negro durante 2025, cuando FACIAS puso en marcha una Diplomatura Superior en Gestión Ambiental Pública, orientada a fortalecer las capacidades técnicas de los organismos estatales. La propuesta fue presentada oficialmente por la Universidad Nacional del Comahue en julio de ese año.
Liberati explicó que el origen de esta capacitación estuvo relacionado con las demandas que surgieron en Río Negro por el desarrollo de infraestructura energética y la necesidad de preparar a las administraciones locales para enfrentar nuevos desafíos ambientales.
“este año ese mismo proyecto se readecuó a las necesidades y a la propuesta que se hizo desde la Secretaría de Ambiente para que se dictara en la provincia de Neuquén”, indicó.
Según detalló, la iniciativa recibió durante octubre una primera aprobación en el Consejo Directivo de la Facultad y todavía debe completar su tratamiento en el Consejo de Extensión.
“Yo creo que empezamos en noviembre”, anticipó la decana, aunque aclaró que el comienzo del dictado depende de las aprobaciones institucionales pendientes. La capacitación estará destinada a personas que ya se desempeñan en tareas ambientales y exigirá como requisito mínimo contar con estudios secundarios completos.
La propuesta representa una oportunidad para fortalecer la preparación técnica del personal encargado de fiscalizar actividades productivas, evaluar procedimientos y participar en políticas de prevención ambiental, particularmente en municipios donde la expansión hidrocarburífera está generando nuevas demandas sobre los servicios públicos.
El crecimiento de Vaca Muerta también plantea problemas de salud y ambiente
Liberati planteó que la expansión de Vaca Muerta no puede analizarse exclusivamente desde la producción petrolera o la generación de empleo. El crecimiento de la población en las localidades vinculadas con la actividad también ejerce presión sobre los sistemas sanitarios, los servicios esenciales y la infraestructura urbana.
Desde su formación profesional en enfermería, la decana señaló que los procesos migratorios que acompañan la actividad energética están generando transformaciones que requieren respuestas coordinadas.
“toda esta migración que viene a Vaca Muerta, todo esto que la cantidad de personas que vienen tiene un impacto no solo en la salud, en el trabajo y en las cuestiones que vemos todos los días, sino también el impacto en el ambiente que hay”, expresó.
La preocupación alcanza especialmente a aquellas localidades donde el desarrollo industrial y el incremento de habitantes avanzan más rápidamente que las inversiones destinadas a ampliar los servicios básicos.
“la infraestructura se empieza a colapsar y eso tiene un efecto a nivel ambiental también, que impacta en la salud y en toda la comunidad en general”, advirtió.
En ese contexto, consideró necesario fortalecer el aporte científico de la universidad y profundizar su vinculación con los organismos responsables de planificar el crecimiento regional.
El agua aparece como una nueva prioridad académica
Entre las áreas que requieren mayor formación especializada, Liberati destacó la gestión del agua, un recurso que adquiere creciente importancia por las demandas del desarrollo hidrocarburífero y por las necesidades de abastecimiento de las ciudades.
“hay una demanda importante de formación específica sobre el tema del agua”, afirmó.
La decana explicó que FACIAS cuenta con investigadores vinculados al CONICET, laboratorios y equipos científicos dedicados a distintas áreas ambientales, entre ellas los recursos hídricos. Sobre esa base, la institución analiza posibilidades de desarrollar propuestas de formación con perfiles técnicos más específicos.
También destacó las capacidades del Instituto de Investigación en Ambiente y Salud y la importancia de trasladar los resultados de la investigación académica a los organismos públicos y al sector productivo.
Convenios con empresas y un programa de pasantías
La vinculación con la industria hidrocarburífera constituye otro de los objetivos de la nueva gestión. Liberati reveló que la Facultad retomó conversaciones con Pan American Energy (PAE), compañía con la que anteriormente desarrolló durante cuatro años un programa de capacitación dirigido a trabajadores y distintos niveles jerárquicos.
El proyecto combinaba actividades virtuales, encuentros presenciales y evaluaciones, con contenidos vinculados al ambiente, la salud laboral y la protección de los trabajadores. La experiencia también incluyó formación relacionada con el cuidado de animales y la prevención de zoonosis.
“Así que ese fue un proyecto de cuatro años que lamentablemente fue un proyecto modelo. Vino gente de Brasil a ver cómo se desarrollaba”, recordó.
La decana aseguró que aquella iniciativa fue interrumpida por la administración anterior de la Facultad y señaló que existen gestiones para recuperar ese vínculo.
“Después lamentablemente la gestión anterior dio de baja ese proyecto. Ahora estamos de nuevo en conversaciones”, sostuvo.
Además, confirmó contactos con Oldelval para abordar cuestiones ambientales y explorar oportunidades de pasantías destinadas a estudiantes avanzados, una modalidad que la Facultad pretende ampliar a otras empresas.
Liberati subrayó que estas experiencias deben conservar su finalidad educativa y evitar convertirse en un mecanismo de contratación de trabajadores a menor costo.
“El objetivo de la pasantía es la inserción del estudiante, el desarrollo profesional y el conocimiento del campo laboral previo a recibir el título”, explicó.
También manifestó su respaldo a estas prácticas, siempre que existan mecanismos de supervisión por parte de la institución: “Yo estoy muy a favor de las pasantías, siempre que estén con un sistema de control y que no pase ese límite”.
La propuesta contempla la participación de tutores docentes y la posibilidad de que los estudiantes desarrollen investigaciones o trabajos finales vinculados con problemáticas concretas de las empresas, fortaleciendo de esa manera la relación entre la formación académica y las necesidades de la actividad productiva.
Nuevas propuestas en salud laboral y mayor presencia territorial
La agenda de FACIAS incluye también la ampliación de sus propuestas académicas vinculadas con la salud ocupacional. Liberati señaló que el Consejo Superior universitario aprobó en septiembre una ordenanza relacionada con la especialidad en Medicina Laboral y anticipó que prevén abrir inscripciones durante 2027.
La decana vinculó esta formación con las necesidades del mercado de trabajo neuquino, particularmente por el crecimiento de las actividades industriales y la importancia de fortalecer la prevención y el cuidado de la salud de los trabajadores.
Paralelamente, la Facultad pretende ampliar su presencia territorial aprovechando las sedes existentes en Neuquén, Allen y Choele Choel, y evaluar la posibilidad de llevar otras propuestas académicas a localidades del interior provincial.
La orientación de la nueva gestión plantea así un desafío que supera la actualización de las carreras: acercar el conocimiento universitario a las necesidades concretas de una región que crece impulsada por sus recursos energéticos, pero que también debe resolver los efectos de ese desarrollo sobre el ambiente, el trabajo, la salud y la calidad de vida de su población.


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