
Pampa estudia un centro de datos de hasta 500 MW junto a Loma de la Lata: la escala del desafío energético
Desafío EnergéticoPampa Energía analiza la posibilidad de instalar un centro de datos de gran escala en las inmediaciones de su central térmica Loma de la Lata, en Neuquén. El proyecto podría alcanzar una potencia de hasta 500 megavatios, aunque su desarrollo comenzaría con una etapa piloto considerablemente menor.
La información fue publicada el 7 de septiembre por Reuters, que citó al director comercial de Electricidad de Pampa Energía, Rubén Turienzo. El ejecutivo explicó que la compañía comenzó a estudiar la iniciativa a principios de 2026, después de recibir consultas y detectar un interés más concreto por parte de desarrolladores de infraestructura digital.
Pampa ya estaría cotizando precios de abastecimiento eléctrico y espera alcanzar acuerdos iniciales antes de finalizar 2026. Sin embargo, los potenciales inversores pretenden comenzar con un módulo de entre 20 y 40 MW y evaluar su funcionamiento antes de avanzar hacia los 500 MW.
Turienzo estimó que solamente la infraestructura eléctrica necesaria para llegar a esa escala podría demandar cerca de US$900 millones. Esa cifra no representa el costo completo del centro de datos: no incluye servidores, edificios, refrigeración, sistemas de seguridad, conectividad ni el resto del equipamiento informático.
Cuánta energía representan 500 MW
Los 500 MW indican potencia, no consumo anual. Pero los centros de datos funcionan durante las 24 horas y necesitan un suministro prácticamente constante. Si el complejo utilizara toda esa potencia durante un año, demandaría aproximadamente:
500 MW × 8.760 horas = 4.380 GWh anuales.
La comparación con la central térmica permite entender la magnitud. Según la información oficial de Pampa Energía, Loma de la Lata posee 780 MW de capacidad instalada y durante 2025 generó 4.326 GWh.
Es decir, una demanda continua de 500 MW equivaldría al 64% de la potencia instalada de la central y consumiría, a lo largo de un año, ligeramente más electricidad que toda la generada por Loma de la Lata durante 2025.
Esto no significa que el centro de datos vaya a utilizar exclusivamente la producción de la central. Para afirmarlo sería necesario conocer el esquema de abastecimiento: si existiría una conexión directa, un contrato dentro del Mercado Eléctrico Mayorista, generación dedicada o una combinación de gas, hidroelectricidad y fuentes renovables.
Una conexión que modificaría la escala eléctrica de la zona
La cercanía con una central no resuelve automáticamente el abastecimiento. Un centro de datos necesita energía firme, estable y con elevados niveles de redundancia. Una interrupción de segundos puede afectar miles de servidores y servicios digitales utilizados desde distintos países.
Loma de la Lata evacúa actualmente su generación mediante infraestructura de alta tensión vinculada a la estación transformadora Planicie Banderita. La conexión en 500 kV aparece documentada en las autorizaciones otorgadas por el Ente Nacional Regulador de la Electricidad.
Para incorporar una demanda de hasta 500 MW deberán realizarse estudios eléctricos específicos. Entre otras cuestiones, habrá que determinar si hacen falta nuevas líneas, estaciones transformadoras, ampliaciones de capacidad y obras para evitar que el proyecto afecte la seguridad del Sistema Argentino de Interconexión.
También deberá conocerse quién financiará esas obras y si la energía se contratará detrás del punto de conexión de la central o deberá circular por la red pública. La estimación de casi US$900 millones mencionada por Turienzo anticipa que no se trataría de una conexión convencional.
El centro, además, necesitaría sistemas de alimentación ininterrumpida, bancos de baterías y generación de respaldo. La arquitectura deberá definir si utilizará redundancia N+1 o 2N, es decir, capacidad adicional suficiente para continuar operando aun cuando falle una parte del sistema.
El agua, una definición central para Neuquén
Prácticamente toda la electricidad consumida por los servidores termina transformándose en calor. Por eso, el sistema de refrigeración será una de las principales variables ambientales y económicas del proyecto.
El clima frío de la Patagonia puede reducir durante buena parte del año la energía necesaria para enfriar las instalaciones, pero no elimina la discusión sobre el agua. Los sistemas con torres evaporativas pueden tener consumos importantes, mientras que la refrigeración seca o mediante circuitos cerrados reduce la demanda hídrica, aunque puede aumentar el consumo eléctrico o los costos de inversión.
El Departamento de Energía de Estados Unidos utiliza dos indicadores para evaluar estos complejos: el PUE, que mide la relación entre la energía total consumida y la utilizada por los equipos informáticos, y el WUE, que calcula los litros de agua utilizados por cada kilovatio hora de carga informática. Ambos indicadores deberían ser públicos antes de evaluar el impacto real de la iniciativa.
La documentación ambiental histórica de la central térmica indica que su ciclo combinado utiliza torres de enfriamiento con un circuito semicerrado y reposición de agua proveniente del lago Mari Menuco. Esto no significa que el futuro centro de datos vaya a utilizar la misma fuente, pero vuelve imprescindible que Pampa informe qué tecnología de refrigeración analiza, cuánta agua necesitaría, de dónde la obtendría y qué porcentaje podría reutilizar.
Fibra óptica y conexión con el mundo
La disponibilidad de energía es solamente una parte del negocio. Un centro de datos de escala internacional necesita varias rutas de fibra óptica de alta capacidad, físicamente separadas y conectadas con diferentes proveedores.
La redundancia es tan importante para las comunicaciones como para la electricidad: una rotura de fibra no puede dejar aislada la instalación. También deberán evaluarse la latencia hacia Buenos Aires, Chile y los cables submarinos internacionales, además de la seguridad física de los enlaces.
Reuters señaló que la conectividad continúa siendo una de las debilidades de los proyectos patagónicos. Hasta el momento no se informó qué empresas aportarían la fibra, por dónde se construirían las rutas ni cómo se garantizaría la salida internacional del tráfico.
Gas, renovables y emisiones
La proximidad con Vaca Muerta y con una central alimentada con gas natural ofrece disponibilidad de generación firme, una condición buscada por los grandes operadores tecnológicos. Sin embargo, también abre la discusión sobre la huella de carbono.
Si la mayor parte de los 500 MW fuera abastecida con generación térmica, las emisiones serían significativas. Para presentar el proyecto como una infraestructura de bajas emisiones, Pampa y el futuro operador tendrían que informar qué porcentaje provendría de gas, hidroelectricidad y energías renovables, y si existirían contratos específicos para incorporar nueva generación limpia.
No alcanza con comprar certificados renovables anuales. Los grandes centros de datos comienzan a ser evaluados por su capacidad para demostrar abastecimiento limpio durante cada hora de funcionamiento, incluyendo las noches, los períodos sin viento y los momentos de máxima demanda.
Un proyecto en estudio, no una inversión confirmada
Hasta ahora, Pampa Energía no anunció una decisión final de inversión, la adquisición de un terreno ni la firma de un contrato con un cliente. Tampoco existe una fecha de inicio de obra, un estudio de impacto ambiental publicado o una solicitud conocida de acceso eléctrico para una demanda de 500 MW.
El informe de Reuters no identifica a las empresas que realizaron las consultas ni vincula el proyecto con OpenAI o Sur Energy, que impulsan por separado otra iniciativa de centro de datos en Argentina.
La novedad concreta es que Pampa comenzó a estudiar el negocio, está ofreciendo alternativas de suministro eléctrico y busca avanzar hacia acuerdos preliminares. El salto desde un módulo piloto de 20 o 40 MW hasta los 500 MW dependerá de conseguir un cliente ancla, financiamiento, infraestructura y condiciones regulatorias estables.
Antes de hablar de una inversión definida, todavía deberán conocerse siete respuestas fundamentales: quién será el operador, cuál será la carga informática real, cómo se abastecerá la energía, qué obras necesitará la red, qué sistema de refrigeración se utilizará, cuánta agua consumirá y cómo se resolverán la conectividad, las emisiones y la relación con el territorio.
La oportunidad para Neuquén es relevante: transformar parte de su disponibilidad energética en servicios digitales de alcance internacional. Pero por la escala involucrada, el proyecto deberá ser evaluado con el mismo rigor energético, ambiental y territorial que cualquier otra gran instalación industrial.


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