
Marcio López Jové: “En estas épocas hay que mirar mucho más la factura de energía”
Desafío EnergéticoLa energía dejó hace tiempo de ser un costo secundario para muchas empresas. En actividades industriales, comerciales, frigoríficas o productivas puede representar una parte significativa de la estructura económica y, en momentos donde los márgenes se achican, consumir de manera ineficiente puede terminar significando perder competitividad.
Sobre esa problemática conversamos en Desafío Energético con Marcio López Jové, ingeniero y especialista en eficiencia energética, reducción de costos y seguridad industrial, quien lleva alrededor de cuatro décadas trabajando sobre el consumo eléctrico de empresas de distintos tamaños.
Su planteo parte de una diferencia importante respecto del asesoramiento energético tradicional: no alcanza con realizar un diagnóstico, entregar un informe y señalar dónde deberían realizarse las mejoras.
“Hay muchas empresas que hacen asesoramiento, le dan una carpetita muy bonita, le dicen lo que tienen que hacer, pero después no hay seguimiento en cuanto a la operación y a los resultados”, explicó.
Por eso, el modelo desarrollado por López Jové consiste en realizar la ingeniería, incorporar los equipos necesarios y efectuar posteriormente un seguimiento sobre los consumos. En el caso del servicio de eficiencia eléctrica que describió durante la entrevista, la inversión inicial es asumida por su empresa y el cliente comienza a pagar cuando aparece efectivamente el ahorro.
“Yo le vengo a traer plata”, suele explicarles a los empresarios. “Usted me da el consumo, yo coloco la ingeniería y los equipos y, cuando tiene ahorro, recién me empieza a pagar una parte de lo que se ahorra”.
El concepto cambia el punto de partida: en lugar de pedirle a una empresa que invierta primero para comprobar posteriormente si logra reducir costos, se busca vincular directamente la remuneración del servicio con el resultado obtenido.
El ahorro está muchas veces escondido dentro de la factura
Una de las cuestiones centrales planteadas por López Jové es que no alcanza con conocer cuánto consume una empresa en un mes. Es necesario determinar cómo y cuándo consume esa energía.
Las curvas pueden cambiar durante el día, entre meses e incluso según la época del año. Un equipo determinado, una máquina que entra en funcionamiento simultáneamente con otra o incluso un consumo muy elevado durante un período corto pueden modificar considerablemente el costo eléctrico.
La tecnología permite actualmente monitorear esos comportamientos prácticamente en tiempo real.
López Jové explicó que utiliza medidores electrónicos que permiten seguir el consumo y analizar la potencia registrada en períodos muy cortos. Esa información permite detectar situaciones que muchas veces pasan inadvertidas mirando únicamente el importe final de la factura.
“Esto es minuto a minuto”, señaló al describir la necesidad de controlar de manera permanente las curvas de consumo.
Ese trabajo resulta particularmente importante para industrias donde la electricidad está directamente vinculada al proceso productivo. Durante la entrevista mencionó su experiencia con frigoríficos y bodegas, sectores donde el frío forma parte del costo mismo del producto.
En esos casos, ahorrar energía no significa simplemente apagar equipos: implica comprender todo el proceso para consumir solamente la energía que realmente se necesita.
¿Cuánto puede ahorrar una empresa?
Según López Jové, el porcentaje promedio de ahorro que encuentra en muchos de sus trabajos puede superar el 20%, aunque aclaró que cada situación es diferente.
Las grandes industrias que ya tienen un consumo mucho más controlado pueden conseguir porcentajes menores, pero sobre facturas de varios millones de pesos incluso una reducción del 5% representa una cifra económica significativa.
“El porcentaje medio de ahorro es superior al 20%”, afirmó, aunque inmediatamente explicó que el resultado depende de la dimensión de la empresa, sus equipos, sus procesos y la forma en que distribuye los consumos.
Por eso no existe una cifra que pueda prometerse anticipadamente.
El primer paso es estudiar la factura y comenzar a identificar las características generales del consumo. Después aparece el trabajo más fino: cuáles son los equipos utilizados, cuándo funcionan, dónde se producen las puntas de demanda y qué circunstancias extraordinarias pueden estar generando costos.
López Jové sostuvo que cualquier usuario —residencial, comercial o industrial— con facturas superiores a aproximadamente $500.000 mensuales debería al menos evaluar si existen posibilidades de mejorar su eficiencia. Según explicó, realiza inicialmente un pequeño informe a partir de la factura para estimar dónde podrían encontrarse los ahorros.
El salto que pueden dar las baterías
La otra transformación analizada durante la entrevista fue la combinación entre energía solar y almacenamiento.
Durante años, uno de los límites de los paneles fotovoltaicos fue precisamente la disponibilidad de la generación: producen cuando existe radiación solar, mientras que muchas empresas mantienen consumos importantes durante otras horas del día.
La evolución de las baterías comenzó a modificar esa ecuación.
Para López Jové, las mejoras recientes en capacidad, eficiencia y durabilidad permiten comenzar a pensar sistemas solares con almacenamiento de una manera económicamente mucho más interesante.
Según su experiencia, en determinadas empresas importantes la combinación de paneles y baterías puede alcanzar retornos de inversión cercanos a los dos o dos años y medio, aunque aclaró que los resultados dependen de cada instalación.
En usos residenciales los períodos pueden ser mayores. Durante la entrevista estimó, tomando como referencia instalaciones propias, que un sistema doméstico podría encontrarse alrededor de los cuatro años de recupero.
La diferencia es importante: la energía solar deja de evaluarse solamente desde su beneficio ambiental y comienza a competir también como decisión económica.
Controlar antes que simplemente consumir menos
Tal vez una de las ideas más interesantes que dejó la entrevista es que eficiencia energética no significa necesariamente producir menos, trabajar menos horas o resignar condiciones de confort.
Significa saber exactamente dónde se está utilizando la energía y determinar si cada peso destinado a ese consumo genera algún beneficio.
Una empresa puede tener incluso un pico de consumo durante apenas algunas horas o días determinados y terminar arrastrando las consecuencias económicas de esa demanda durante mucho más tiempo. Detectar esos comportamientos requiere medición y seguimiento.
Por eso López Jové repitió una palabra durante la conversación: control.
“Hay que controlar, controlar, controlar”, resumió.
Y en la economía actual ese concepto adquiere un valor adicional. Hacia el final de la entrevista recordó que su actividad atravesó diferentes crisis económicas argentinas y sostuvo que los cambios en los márgenes empresarios vuelven nuevamente indispensable revisar costos.
“Ahora los porcentajes de beneficios son mucho más chiquitos y hay que mirar mucho más la factura”, afirmó.
La energía que una empresa no necesita consumir puede convertirse, finalmente, en uno de los ahorros más rápidos para mejorar su rentabilidad. Y en una estructura productiva donde cada costo vuelve a estar bajo análisis, la eficiencia energética comienza a dejar de ser una cuestión técnica reservada a especialistas para convertirse en una decisión económica.


Lilén Reta: “La sustentabilidad no es solamente medio ambiente, es cómo hacemos nuestros negocios”

Raúl Martín: “La expansión de Vaca Muerta no puede significar la contracción de las empresas regionales”

Trump anunció un acuerdo para que Estados Unidos controle 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano

La otra amenaza sobre Ormuz: Irán evalúa atacar los cables submarinos que sostienen la economía digital del Golfo

El otro break-even de Vaca Muerta: Echegaray advierte que las pymes deberán cambiar para sobrevivir al salto de escala

GyP amplía su juego en Vaca Muerta: nuevas áreas, más producción y presencia en toda la cadena

De Añelo a Texas: la pyme neuquina que busca convertir el agua de flowback de Vaca Muerta en un recurso

Vaca Muerta también se juega en los datos: el desafío de construir soberanía digital desde Neuquén

El otro break-even de Vaca Muerta: Echegaray advierte que las pymes deberán cambiar para sobrevivir al salto de escala

La otra amenaza sobre Ormuz: Irán evalúa atacar los cables submarinos que sostienen la economía digital del Golfo

Trump anunció un acuerdo para que Estados Unidos controle 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano

Raúl Martín: “La expansión de Vaca Muerta no puede significar la contracción de las empresas regionales”

Lilén Reta: “La sustentabilidad no es solamente medio ambiente, es cómo hacemos nuestros negocios”

Marcio López Jové: “En estas épocas hay que mirar mucho más la factura de energía”
