
Raúl Martín: “La expansión de Vaca Muerta no puede significar la contracción de las empresas regionales”
Desafío EnergéticoLo que comenzó como una decisión unilateral de Halliburton de solicitar a sus proveedores una reducción del 23% en los valores de sus prestaciones terminó abriendo una discusión mucho más profunda sobre el lugar que ocupan las empresas regionales dentro del crecimiento de Vaca Muerta.
Raúl Martín, presidente de la Cámara de Empresas, Industria y Servicios de Añelo (CEISA), explicó en Desafío Energético que el planteo original alcanzaba a empresas de actividades muy diferentes, desde prestaciones vinculadas con la salud hasta servicios metalmecánicos, sin distinguir estructuras de costos, márgenes o características particulares de cada proveedor.
“Es una buena noticia que surge de una muy mala noticia”, sintetizó Martín al referirse a la instancia de diálogo finalmente abierta con Halliburton. Según explicó, las empresas habían recibido un pedido prácticamente lineal para reducir un 23% sus valores y contaban con apenas diez días para responder qué propuesta podían realizar.
Para CEISA, el problema no era discutir eficiencia o competitividad. Martín reconoció que las compañías deben optimizar costos y mantener rentabilidad, pero sostuvo que ese proceso no puede realizarse desconociendo la estructura económica de las pymes que trabajan en la Cuenca Neuquina.
La reacción de CEISA fue buscar rápidamente el respaldo de otras cámaras empresarias. A partir de allí se articuló una instancia común en la que también aparecieron respaldos gremiales provenientes de Petroleros Privados, Petroleros Jerárquicos y la UOCRA.
El resultado fue un cambio importante respecto del planteo inicial. Halliburton comenzó a avanzar hacia conversaciones individuales con cada proveedor para analizar qué reducción puede asumir efectivamente cada empresa.
“Ahora se van a sentar uno a uno con cada uno de los proveedores para negociar el descuento. La pregunta es: ¿lo podríamos haber hecho desde un principio así? Obviamente me parece que sí”, señaló Martín.
La discusión, sin embargo, excede ampliamente el conflicto puntual con una compañía. Para el titular de CEISA existe una tendencia recurrente dentro de la industria: cuando las operadoras buscan reducir sus costos, esa presión termina trasladándose hacia abajo sobre toda la cadena de proveedores.
Y allí aparece uno de los principales interrogantes que enfrenta actualmente Vaca Muerta: cuánto margen real tienen las pequeñas y medianas empresas para seguir reduciendo precios cuando buena parte de sus costos no depende de ellas.
Martín mencionó particularmente la carga impositiva, los costos laborales propios de la región y los convenios colectivos aplicables a quienes trabajan en la actividad hidrocarburífera. Por eso advirtió que una empresa que opera en Neuquén no necesariamente puede competir en igualdad de condiciones con otra que fabrica componentes o presta servicios desde provincias con estructuras de costos diferentes.
“No podemos variar lo que es la mano de obra. No podemos variar nuestra utilidad en un 23% cuando estamos trabajando con 10. Ya no vamos a perder menos tres. Entonces es un juego hasta perverso”, graficó.
El crecimiento de Vaca Muerta y el lugar de las pymes
La frase más contundente de la entrevista apareció cuando Martín planteó qué debería significar verdaderamente el crecimiento de la formación no convencional para la economía regional.
“La expansión de Vaca Muerta no puede significar una contracción de las empresas regionales”, sostuvo.
Para el presidente de CEISA, si aumenta la producción, se amplían las exportaciones y llegan nuevas inversiones, las empresas locales que demostraron competitividad, calidad y experiencia deberían tener posibilidades de crecer junto con ese mercado.
El planteo introduce una cuestión que muchas veces queda fuera de la discusión sobre récords productivos, inversiones y exportaciones: quiénes capturan efectivamente los beneficios económicos generados por Vaca Muerta y cuánto de ese crecimiento permanece en la región.
Las pymes, sostuvo Martín, cumplen además una función que excede la prestación de un determinado servicio. Son las que emplean trabajadores radicados en Neuquén, absorben parte de la demanda laboral y contribuyen a sostener lo que definió como un “ecosistema amigable” alrededor de la actividad.
En ese punto lanzó otra advertencia: una política que permanentemente derive trabajos hacia empresas externas o reduzca el espacio económico de las compañías regionales puede terminar provocando desempleo y, posteriormente, conflictos sociales.
“El ecosistema amigable lo sostenemos las pymes”, afirmó.
Según su mirada, ese equilibrio también resulta indispensable para las grandes operadoras. La continuidad de las operaciones, los niveles de producción y la paz social no dependen solamente de inversiones multimillonarias y grandes compañías, sino también de una cadena local capaz de sostener empleo, servicios y actividad económica.
Bajar costos, pero no a cualquier precio
Martín dejó en claro que CEISA no plantea cerrar el mercado ni impedir la competencia. Por el contrario, defendió que las compañías puedan seleccionar mejores precios y proveedores más competitivos. Pero reclamó que la discusión contemple todas las variables económicas y sociales involucradas.
También estableció un límite especialmente sensible: seguridad, calidad y capacitación.
Frente a la necesidad de reducir costos, sostuvo que las empresas pueden avanzar en tecnología, mantenimiento predictivo, capacitación y eficiencia, pero no deteriorar los estándares que requiere una industria de alto riesgo.
“No queremos bajar en nada la calidad de nuestras empresas. Sabemos que tenemos que tener un estándar altísimo en materia de seguridad y medio ambiente y queremos conservarlo”, afirmó.
El conflicto con Halliburton ingresa ahora en una etapa diferente. Los proveedores comenzarán a discutir individualmente cuáles son sus posibilidades reales de reducción y hasta dónde pueden acercarse las posiciones.
Pero la discusión que dejó planteada Martín es mucho más grande que ese 23%.
Vaca Muerta atraviesa una oportunidad histórica de crecimiento productivo y exportador. El desafío será determinar si ese crecimiento construye también una estructura empresarial regional más fuerte o si la búsqueda permanente de menores costos termina concentrando el negocio y debilitando precisamente a las empresas que sostienen buena parte del empleo y de la actividad económica en la Cuenca Neuquina.


Lilén Reta: “La sustentabilidad no es solamente medio ambiente, es cómo hacemos nuestros negocios”

Trump anunció un acuerdo para que Estados Unidos controle 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano

La otra amenaza sobre Ormuz: Irán evalúa atacar los cables submarinos que sostienen la economía digital del Golfo

El otro break-even de Vaca Muerta: Echegaray advierte que las pymes deberán cambiar para sobrevivir al salto de escala

Vaca Muerta también se juega en los datos: el desafío de construir soberanía digital desde Neuquén

Vaca Muerta frente al espejo del Permian: la geología alcanza, los costos todavía no

GyP amplía su juego en Vaca Muerta: nuevas áreas, más producción y presencia en toda la cadena

De Añelo a Texas: la pyme neuquina que busca convertir el agua de flowback de Vaca Muerta en un recurso

Vaca Muerta también se juega en los datos: el desafío de construir soberanía digital desde Neuquén

El otro break-even de Vaca Muerta: Echegaray advierte que las pymes deberán cambiar para sobrevivir al salto de escala

La otra amenaza sobre Ormuz: Irán evalúa atacar los cables submarinos que sostienen la economía digital del Golfo

Trump anunció un acuerdo para que Estados Unidos controle 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano

Raúl Martín: “La expansión de Vaca Muerta no puede significar la contracción de las empresas regionales”

Lilén Reta: “La sustentabilidad no es solamente medio ambiente, es cómo hacemos nuestros negocios”
