Los récords de Vaca Muerta también son récords en generación de residuos: una alerta para el 2025

La imparable producción de hidrocarburos en Vaca Muerta sigue siendo un orgullo para la industria energética argentina. Pero como toda medalla, tiene su reverso: una acumulación preocupante de residuos sólidos y líquidos que evidencia la fragilidad de un sistema de gestión con normas anacrónicas, una burocracia lenta y una escasa voluntad política para abordar el problema.

Actualidad20/12/2024Desafío EnergéticoDesafío Energético
Vaca muerta 3
Vaca Muerta

Con una proyección estimada por la Fundación Contactos Energéticos del 37% en etapas de fractura para 2025, el panorama se complica aún más, amplificando los riesgos sociales, ambientales y económicos que hoy ya asoman como señales de alerta.

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Los desafíos

La situación actual está lejos de ser controlada, y los discursos optimistas que prometen soluciones parecen más un ejercicio de relaciones públicas que un reflejo de la realidad.

  • Residuos líquidos: Las aguas de flowback y producción, sin tratamiento previo ni trazabilidad, ya superan los 35 millones de metros cúbicos anuales. La mayoría de las operadoras no declara formalmente esta generación, y no hay indicios de que en 2025 cambie esa práctica. La inyección masiva en pozos sumideros seguirá siendo el método predilecto, con todo el riesgo que implica para acuíferos y estabilidad sísmica.
  • Residuos sólidos: Las plantas tratadoras ya operan por encima de su capacidad, acumulando más de 400.000 metros cúbicos de desechos. Si la producción aumenta entre un 30 y un 40%, considerando el proyectado en etapas de fractura, los retrasos en la emisión de certificados y la saturación logística serán inevitables. Esto no solo encarecerá las operaciones, sino que aumentará las tensiones legales y sociales.

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Por más que se promuevan proyectos de economía circular y reutilización de residuos, el escepticismo es justificado: las iniciativas presentadas llevan meses esperando aprobación, y no hay señales claras de un cambio estructural en la gestión del problema. La falta de incentivos económicos y una respuesta burocrática ineficaz parecen condenar a estas propuestas a quedar como buenas intenciones en el papel.

 Proyección a 2025: un sistema al borde del colapso

Si en 2024 el sistema de gestión de residuos ya muestra grietas profundas, el escenario para 2025, con una actividad (proyectada por consultoras) incrementada entre un 30 y un 40%, anticipa un colapso inminente:

  1. Aumento exponencial de residuos
    Los residuos líquidos podrían superar los 45 millones de metros cúbicos anuales, mientras que los sólidos fácilmente rebasarían los 500.000 metros cúbicos acumulados en plantas de tratamiento. Esto agravará la saturación de las instalaciones y retrasará aún más los procesos administrativos.
  2. Impacto ambiental y social
    Las comunidades cercanas, como Añelo y Rincón de los Sauces, enfrentarán mayores riesgos de contaminación de suelos y agua, aumentando los conflictos con empresas y gobiernos locales. La percepción de los "basureros petroleros" que se instaló sobre las tratadoras se consolidará, complicando aún más la obtención de licencias sociales para operar.
  3. Riesgos económicos y legales
    Las empresas deberán asumir costos operativos significativamente mayores, mientras enfrentan imputaciones legales por incumplimiento de normativas. La incertidumbre regulatoria, agravada por la inacción gubernamental, pondrá en riesgo inversiones clave en la región.
  4. El dilema de la imagen y la licencia social
    Con el incremento de la actividad, será más difícil contener el descontento de las comunidades y organizaciones ambientalistas. Las tensiones con los pueblos mapuches, que ya demandan el cumplimiento de la Ley de Consulta Previa, aumentarán, escalando los conflictos sociales y políticos.
     
    ¿Cómo evitar el colapso?

A pesar del escepticismo, hay pasos claros que podrían marcar una diferencia si se toman con rapidez y decisión:

  • Regulación moderna y aplicable: Actualizar la normativa para establecer límites realistas, especialmente en la gestión de líquidos peligrosos, e implementar monitoreos en tiempo real.
  • Incentivos económicos: Promover la economía circular con beneficios fiscales y subsidios que impulsen la reutilización de residuos en proyectos de infraestructura.
  • Simplificación burocrática: Reducir tiempos administrativos y agilizar la emisión de certificados, sin sacrificar los estándares técnicos.
  • Compromiso político: El gobierno debe priorizar la sostenibilidad en la agenda energética, dejando de lado discursos complacientes y adoptando medidas concretas.

 ¿Oportunidad o bomba de tiempo?

El incremento proyectado para 2025 puede ser una oportunidad para demostrar que Vaca Muerta no solo lidera en producción, sino también en sostenibilidad. Sin embargo, si persisten la inacción y las prácticas actuales, la región se convertirá en un ejemplo de lo que no debe hacerse.

En este contexto, el escepticismo no solo es saludable, sino necesario. Si el sistema no se reforma con urgencia, se gestiona el tema ambiental con políticas de estado y funcionarios con conocimiento y capacidad resolutiva, el 2025 podría ser el año en que Vaca Muerta pase de ser el motor energético de Argentina a un símbolo de las consecuencias de priorizar la producción y la ecuación económica sobre la sostenibilidad y el bienestar social.

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