El Brent volvió a moverse: qué explicó la suba del petróleo en la última semana de enero

El precio del petróleo Brent volvió a ocupar el centro de la escena durante la última semana de enero, con una dinámica volátil pero claramente alcista, impulsada más por factores geopolíticos que por cambios estructurales en los fundamentos del mercado.

Actualidad01/02/2026Desafío EnergéticoDesafío Energético
Petroleo Brent

Entre el 27 de enero y el 1 de febrero de 2026, el crudo de referencia internacional registró un rebote neto del orden del 3 al 4%, recuperándose desde los mínimos semanales observados en torno a los 65 dólares por barril. El movimiento, sin embargo, estuvo lejos de ser lineal: convivieron jornadas de fuertes subas, tomas de ganancia y cierres levemente negativos, reflejando un mercado sensible y reactivo.

Evolución diaria: una recuperación construida día a día

La secuencia de precios permite ver con claridad cómo se fue consolidando el repunte:

  • 27 de enero: el Brent cotizó cerca de 66,31 USD por barril, con una suba diaria de 1,26 dólares, señalando el primer cambio de ánimo tras varios días de debilidad.
  • 28 de enero: la recuperación continuó hasta 66,93 USD, con un avance adicional de 0,62 dólares, sostenido por compras técnicas y expectativas de mayor tensión internacional.
  • 29 de enero: fue la jornada clave. El Brent saltó hasta 69,53 USD, con una suba diaria de 2,60 dólares, la mayor de la semana, tras declaraciones y movimientos de Estados Unidos vinculados a Irán.
  • 30 de enero: el mercado mostró una corrección moderada. El precio cerró en torno a 69,32 USD, con una baja marginal del 0,39%, aunque sin perder el terreno ganado.
  • Fin de semana: el Brent se sostuvo cerca de los 69,8 USD, consolidando un cierre semanal claramente positivo.

El recorrido confirma un cambio de tendencia de corto plazo, pero también deja en evidencia la fragilidad del equilibrio: pequeñas señales externas bastaron para generar movimientos significativos.

El factor dominante: geopolítica y prima de riesgo

El principal motor de la suba no fue una mejora estructural en la demanda ni un recorte efectivo de la oferta, sino la reaparición de la prima de riesgo geopolítico. Las tensiones entre Estados Unidos e Irán, con un discurso que combinó llamados a negociaciones nucleares con advertencias explícitas, volvieron a poner bajo la lupa al Estrecho de Ormuz, un punto crítico por donde transita una parte sustancial del comercio mundial de crudo.

En estos contextos, el mercado suele anticiparse: no espera a que haya una interrupción real del suministro, sino que revaloriza el riesgo potencial, elevando precios como mecanismo de cobertura.

A este factor se sumaron otros elementos que actuaron como soporte:

  • Interrupciones operativas puntuales en Kazajistán, que redujeron oferta efectiva.
  • La persistente fragilidad productiva de Venezuela, con dificultades estructurales para sostener volúmenes.
  • El impacto todavía vigente de las restricciones sobre el crudo ruso, que continúan reordenando flujos comerciales y logística global.

Todo esto ocurrió en paralelo a un escenario en el que el mercado sigue descontando que, más temprano que tarde, la OPEP+ podría avanzar con incrementos de producción ya comprometidos, lo que introduce un límite a la suba de precios.

Enero fuerte, pero sin cambio de tendencia de fondo

Con el cierre de esta semana, el Brent acumuló en enero una suba cercana al 13,9%, perfilándose como el mejor inicio de año desde 2023. Sin embargo, el dato mensual convive con una realidad menos optimista en el análisis de mediano plazo: en términos interanuales, el precio todavía muestra una caída cercana al 8,4%.

Este contraste explica la cautela de los analistas. El mercado reconoce el rebote, pero no lo interpreta como el inicio de un nuevo ciclo alcista sostenido, sino como una reacción a shocks externos en un contexto global que sigue mostrando señales de sobreoferta potencial y crecimiento económico moderado.

Las proyecciones actuales ubican al Brent en torno a los 70–71 dólares por barril hacia el cierre del primer trimestre, con un valor de referencia cercano a 70,4 USD, siempre condicionado a que no se produzcan cambios abruptos en el escenario geopolítico o en la política de producción de los grandes exportadores.

Argentina y Vaca Muerta: oportunidad, pero sin margen para la complacencia

Para Argentina, el nivel del Brent vuelve a ser una variable central. Un precio cercano o superior a los 70 dólares mejora de manera directa el atractivo de las exportaciones de crudo desde Vaca Muerta, fortalece márgenes de rentabilidad y contribuye a sostener planes de inversión en un contexto macroeconómico todavía frágil.

Sin embargo, el análisis exige matices. El rebote observado no responde a un fortalecimiento estructural del mercado, sino a un contexto internacional volátil. Esto implica que: La previsibilidad sigue siendo limitada, un factor clave para proyectos de largo plazo. Los ingresos por exportaciones pueden mejorar en el corto plazo, pero siguen expuestos a correcciones bruscas. El equilibrio fiscal y la balanza energética dependen de precios que hoy están más atados a la geopolítica que a los fundamental.

Para Vaca Muerta, el escenario actual ofrece alivio y oportunidad, pero también subraya una lección conocida: la competitividad del shale argentino no puede descansar únicamente en precios internacionales favorables. Costos, infraestructura, capacidad de evacuación y estabilidad regulatoria siguen siendo determinantes.

En ese marco, el Brent volvió a moverse y a generar expectativas. Pero el trasfondo permanece intacto: el mercado sigue navegando entre la incertidumbre global y decisiones políticas externas, y cualquier estrategia energética seria debe contemplar que la volatilidad no es una anomalía, sino parte constitutiva del escenario actual.

 

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