
César Godoy: “YPF se está financiando con las empresas chicas” y reclama una defensa política de trabajadores y PyMEs neuquinas
Desafío EnergéticoCésar Godoy no separa el crecimiento de Vaca Muerta de la discusión sobre quién se queda con sus beneficios. Durante su paso por Desafío Energético, el dirigente de la UOCRA planteó que la expansión hidrocarburífera convive con salarios que perdieron poder adquisitivo, alquileres incompatibles con los ingresos de buena parte de los trabajadores, PyMEs locales sometidas a plazos de pago difíciles de sostener y una infraestructura que, a su juicio, avanza más rápido cuando está destinada a facilitar la producción que cuando debe resolver necesidades sociales.
Su primera advertencia estuvo puesta sobre el empleo y los salarios. Godoy reconoció una recuperación de la actividad en Rincón de los Sauces, aunque todavía por debajo de los niveles de 2024 y 2025 y con una caída significativa en Añelo. Pero fue mucho más contundente cuando habló de ingresos: “Hemos perdido muchísimo poder adquisitivo, muchísimo. Si lo llevamos a dólares, se ha dolarizado el sueldo, pero los costos han sido tan altos que la gente no lo ve reflejado en los bolsillos como se veía en el 23, 24 o 25”.
El conflicto reciente con Techint en Los Toldos aparece, en su relato, como una demostración de esa tensión. Allí la UOCRA consiguió un bono de 500.000 pesos para los trabajadores. Para Godoy, sin embargo, el dato importante no es solamente el resultado de la negociación sino el mecanismo necesario para obtenerlo: “No debería ser de esta manera, en un conflicto, sino que derrame Vaca Muerta al bolsillo de los trabajadores sin llegar a un choque”.
“Un solo sueldo no alcanza”
Godoy cuestionó la idea de evaluar los salarios únicamente por el cumplimiento formal del convenio colectivo. Su argumento es que el costo de vida en las localidades directamente atravesadas por Vaca Muerta modificó completamente la relación entre ingresos y gastos. “Un obrero o un trabajador con 1.200.000, 1.500.000 por mes, o 2 millones de pesos por mes, trabajar o vivir en Rincón de los Sauces, la verdad que es imposible. Un solo sueldo no alcanza”, sostuvo.
La explicación continúa con un dato que convierte el problema salarial en una discusión sobre el modelo de desarrollo: “Las empresas te dicen: nosotros estamos pagando por convenio. Sí, está bien, pero necesitamos una mejora porque todo el desarrollo que se viene hacia acá genera mayor costo de vida”. Y puso como ejemplo alquileres que pueden ubicarse entre 1,8 y 3 millones de pesos frente a trabajadores cuyos ingresos no alcanzan los 2 millones.
En ese punto su discurso adquirió un tono abiertamente político. “Muchas regalías, mucha plata en Suiza, mucha plata guardada en el exterior, pero no se refleja ni siquiera en viviendas”, afirmó. Godoy reconoció que Neuquén conserva una situación diferente a la del resto del país por la continuidad de la obra pública provincial, aunque cuestionó las prioridades: “Hacer rutas está muy bien para Vaca Muerta, pero ¿qué derrama para la gente? O sea, derrama hacer 260 kilómetros de ruta para que las empresas y las operadoras puedan seguir sacando el petróleo, pero no se derrama en viviendas”.
Vivienda: “Falta gestión y falta coordinación”
Para Godoy, el déficit habitacional no puede atribuirse solamente al costo de construir. Señaló directamente problemas de articulación entre municipios y Provincia: “Para mí la falta de gestión y la falta de coordinación entre municipios y provincias”. Como ejemplo mencionó la dificultad de compatibilizar los programas de crédito con la disponibilidad de lotes urbanizados. “Si el gobernador saca 4.000 créditos hipotecarios en un plan para la gente que pueda adquirirlo, pero vos vas al municipio y no tenés un terreno y tenés un montón de desierto y no te pueden dar un terreno para que vos puedas acceder a ese crédito y poder construir tu vivienda, entonces es una falta de gestión”.
También cuestionó la diferencia de velocidad entre las obras vinculadas a la producción y las respuestas sociales: “Hay muchas veces que algo dicen ‘vamos a hacer la ruta’ y a las tres semanas están construyendo la ruta. Ahora, cuando tienen que llevar una solución real, como es la vivienda, pasan un año, dos años, tres años o cinco años y seguimos prometiendo”.
“Esa mentira de que acá se van a generar 30 mil puestos de trabajo”
Otro de los puntos fuertes de la entrevista fue su advertencia sobre las expectativas laborales que Vaca Muerta genera en otras provincias. Godoy sostuvo que existe una demanda importante de personal calificado, pero rechazó los anuncios de creación inmediata y masiva de empleo.
“Un muchachito que viene de Salta, de Tucumán, de Santiago del Estero que nunca vio un caño o nunca vio una brida o nunca vio una válvula, no va a conseguir laburo, no va a conseguir en la inmediatez”, explicó. Y agregó: “Esa mentira de que acá se van a generar 10 mil, 15 mil, 20 mil o 30 mil puestos de trabajo en el corto plazo, es mentira. Y eso es lo que se está vendiendo a nivel nacional”.
El problema, según Godoy, es que esa expectativa impulsa migraciones hacia Neuquén que no necesariamente encuentran correspondencia con la creación efectiva de puestos de trabajo. A la vez, las compañías que trasladan personal pueden pagar valores inmobiliarios que desplazan al residente local. “Ahí es donde empieza a jugar el papel del Estado en decir: no, pará, defendamos al inquilino, defendamos al local que vive acá en Rincón o que vive en alguna de las localidades”, reclamó.
“No queremos más empresas” que vengan solamente a competir con las locales
Godoy fue particularmente duro cuando se le preguntó por la llegada de compañías de otras provincias. Su posición no es de rechazo a nuevas inversiones, aclaró, sino a empresas que ingresan a Neuquén exclusivamente para competir por contratos con estructuras de costos inferiores a las de las PyMEs radicadas permanentemente.
“Yo tengo una visión ahí: que dejen de venir empresas. No vengan más. No queremos más empresas porque las empresas no vienen a generar trabajo. Vienen a sacarle el trabajo a las empresas que ya están acá”, afirmó.
Como ejemplo relató una discusión con Pluspetrol por la contratación de una empresa llegada desde Buenos Aires para un trabajo inicialmente breve que terminó prolongándose. Su defensa de las empresas locales se apoya en que éstas conservan estructura y empleo aun durante los períodos sin contratos: “El local que va a hacer el laburito de 15 días, pero cuando termina el laburito vuelve a Rincón y sigue manteniendo a esas tres, cuatro o diez familias, dicen que es caro. Claro que va a ser caro si ellos mantienen la estructura de Rincón con la gente de Rincón trabajando durante un mes, dos meses o cinco meses hasta que les vuelva a salir el laburito”.
La diferencia, sostuvo, está entre una empresa que llega con capital para ampliar realmente la economía provincial y aquella que simplemente desplaza proveedores existentes por precio. “La gente que viene de afuera o la empresa que viene de afuera no viene a decir ‘vengo a traer 10 millones de dólares para hacer un edificio’. No, no vienen. Vienen a decir: en vez de cobrarte 10 pesos esta obra te voy a cobrar 7 porque soy más barato”.
Por eso habló directamente de “competencia desleal” y trasladó parte de la responsabilidad al Estado provincial: “Creo que es una falta de lealtad del gobierno provincial hacia las PyMEs locales que han sostenido Vaca Muerta”. Para Godoy, el esquema de compre local debe diferenciar claramente a las compañías realmente radicadas en la región de asociaciones creadas únicamente para obtener la condición formal de proveedor neuquino.
Su posición tiene, sin embargo, un límite explícito: “Si vienen a invertir, sí”. Godoy diferenció la llegada de grandes inversiones productivas de la incorporación de contratistas cuyo único efecto, según su mirada, es disputar el trabajo existente a las firmas locales.
La cadena de pagos y una acusación directa a YPF
El momento más fuerte de la entrevista sobre la situación empresaria apareció al hablar de los plazos de pago. Godoy estimó que las PyMEs están cobrando entre 90 y 120 días, un período que considera incompatible con la capacidad financiera de muchas firmas pequeñas. “Son tan largos los pagos y las PyMEs locales no tienen la espalda para sostener” a las grandes compañías, advirtió.
La discusión se volvió específicamente sobre YPF cuando se planteó que existían referencias de que la petrolera estatal estaba pagando mejor o que sus proveedores podían gestionar la aceleración de determinados pagos. Godoy rechazó de plano esa interpretación.
“Podés hablar todos los días, pero que salga el pago es otra cosa”, respondió. Y enseguida formuló una de las declaraciones más fuertes de toda la entrevista: “La verdad que YPF es el que se está financiando con las empresas chicas. O sea, no es la empresa que mejor paga ni mucho menos”.
Godoy profundizó su cuestionamiento: “Es una política que se está utilizando para empezar a desarrollar sin poner su propia plata. O sea, las empresas chicas están financiando a las productoras”. La afirmación pertenece al dirigente gremial y expresa su lectura sobre el funcionamiento actual de la cadena de pagos; no surge en la entrevista una respuesta de YPF a ese señalamiento.
Para el sindicalista, el problema financiero termina inevitablemente convirtiéndose en un problema laboral. “No es que nosotros defendamos a las empresas, sino que vemos cómo una empresa que tenía diez muchachos durante diez años hoy tiene que quebrar y cerrar y echar a diez personas”, explicó. A diferencia de etapas anteriores, agregó, el cierre de una firma local ya no garantiza que sus trabajadores sean absorbidos íntegramente por el nuevo contratista, porque las compañías que llegan suelen trasladar parte de su propio personal.
“Más trabajadores representándonos en la política”
La entrevista también dejó una definición política relevante. Consultado por sus vínculos con Marcelo Rucci y otros referentes sindicales provinciales, Godoy confirmó que existe una conversación orientada a aumentar la presencia política de dirigentes provenientes del movimiento obrero.
“Políticamente sí, lo estamos hablando. La verdad que tenemos muy buena relación, pensamos más o menos parecido, por eso llegamos a un acuerdo para empezar a trabajar en lo político con Marcelo”, afirmó en referencia a Rucci. Y agregó: “Yo creo que va a ser muy bueno que más trabajadores estén representándonos en la política”.
La construcción que describe Godoy tiene como uno de sus ejes la defensa de los convenios colectivos frente a las políticas nacionales. Según su lectura, el enfrentamiento con los sindicatos no es accidental: “Así como las multinacionales están apoyadas por el gobierno nacional, por eso quieren dejarnos sin convenios colectivos de trabajo, a los sindicatos por eso nos atacan. No es que quieren que desaparezcan los sindicatos porque sí, sino porque quieren poder tener un trabajador vulnerable donde puedan achicar los beneficios que tienen hasta hoy”.
Al mismo tiempo estableció una diferencia con el gobierno neuquino. Aunque formuló críticas por la política hacia las PyMEs y por las prioridades de infraestructura, reconoció canales de diálogo con la administración provincial: “El gobierno provincial tiene bastante diálogo con nuestros sectores, con el sector gremial, y muchas veces podemos decir lo que queremos y lo que nos inquieta cuando pasan estas cosas”.
“El sindicato no es malo”
Godoy también respondió al cuestionamiento general sobre el sindicalismo que ganó espacio en el debate nacional. Su defensa fue directa: “¿Puede haber sindicalistas malos? ¿Hay políticos malos? El sindicato no es malo. El sindicato defiende los trabajadores, defiende los derechos adquiridos de cada uno de los trabajadores”.
La definición resulta coherente con el perfil político que busca construir. Godoy reivindica a los sindicatos no sólo como organizaciones capaces de negociar salarios, sino como estructuras que contienen conflictos y representan intereses sociales frente a empresas y gobiernos. En su lectura, el debilitamiento de esas organizaciones no disminuiría la conflictividad sino que dejaría a los trabajadores con menor capacidad de negociación y sin interlocutores capaces de ordenar las demandas.
Rincón produce energía, pero todavía reclama gas
Su crítica al modo en que se distribuyen los beneficios de Vaca Muerta encontró probablemente su imagen más potente cuando habló de Rincón de los Sauces. Godoy destacó las inversiones sobre las rutas 6, 7 y 8 para acompañar el crecimiento hidrocarburífero, pero contrapuso esa infraestructura con los problemas de abastecimiento de gas sufridos por los habitantes durante el invierno.
“Hoy nos asfaltan la Ruta 7, la Ruta 8, la Ruta 6 porque quieren llevar mejores beneficios a Rincón de los Sauces, porque Vaca Muerta está explotando y quieren ayudar a las empresas para que puedan sacar el petróleo y el gas de la manera más fácil”, sostuvo. Su reclamo aparece inmediatamente después: “Pero si ellos realmente creen en la gente, lleven el gas. El gas que no tuvimos en invierno, el gas que están llevándose al resto del mundo. Háganos un cañito de ocho o de diez kilómetros para que Rincón de los Sauces en el invierno que viene no se quede sin gas”.
Para Godoy, ese contraste resume un problema político de fondo: “Las cuestiones de fondo no se están tratando. Ese es el problema”.
El Gobierno nacional como “el enemigo” de la negociación salarial
Hacia el cierre, el dirigente volvió sobre los salarios y apuntó directamente contra la política nacional de paritarias. Explicó que los trabajadores de la construcción vinculados a la actividad hidrocarburífera tienen ingresos muy variables según categoría, horas y diagramas, desde alrededor de 800.000 o 900.000 pesos por quincena hasta montos superiores en acuerdos particulares.
Pero su cuestionamiento central fue hacia los límites impuestos a las negociaciones salariales: “No es un problema del sindicato, es un problema del gobierno nacional que tiene techos para las paritarias. Cuando antes teníamos pisos para las paritarias, hoy tenemos techos para las paritarias”. Según Godoy, aun cuando sindicatos y empresas acuerden aumentos superiores, la falta de homologación termina bloqueando su aplicación: “No pasen del 12%. Y si lo pasás, si lo llegás a pasar, no te lo homologan. Y si no te lo homologan, no te lo pagan”.
Cuando se le planteó directamente que eso convertía al Gobierno nacional en un adversario de la negociación sindical, Godoy respondió con una sola definición: “El enemigo”.


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