El desarrollo del mercado brasileño para el gas de Vaca Muerta podría encontrar mayores oportunidades en los cargamentos de gas natural licuado que en una expansión de los envíos por gasoducto. Así lo planteó Gustavo Perego, director de ABECEB y especialista en desarrollo de negocios para América Latina, durante una entrevista en Desafío Energético. Su evaluación combina las limitaciones del transporte a través del norte argentino y Bolivia con la existencia de instalaciones de recepción de GNL sobre la costa de Brasil.
“Posiblemente la relación pueda venir mucho más atada a la importación de buques de GNL más que a gasoducto”, sostuvo. La afirmación expresa una perspectiva comercial del consultor, que no descartó la vía terrestre, pero advirtió sobre las inversiones necesarias para darle una escala mayor. En ese sentido, consideró que el potencial de una conexión regional debe analizarse sobre el conjunto de la ruta y la demanda disponible.
Perego ubicó la capacidad de la infraestructura entre Bolivia y Brasil en unos 30 millones de metros cúbicos diarios. Sin embargo, distinguió esa referencia del volumen de gas argentino que estima posible movilizar por esa vía bajo las condiciones que describió. “Podríamos estar hablando de 5 o 8 millones de metros cúbicos con suerte”, señaló. Las cifras corresponden a su exposición y no deben confundirse con capacidad adicional ya habilitada para Argentina ni con contratos de exportación cerrados.
“Debería haber una inversión mucho más grande”, remarcó sobre las necesidades de expansión. Su planteo apunta a una diferencia central para la planificación exportadora: la existencia de infraestructura en un tramo no implica que toda la cadena tenga capacidad equivalente para transportar gas desde Vaca Muerta hasta los centros de consumo brasileños.
Frente a esas restricciones, Perego identificó oportunidades de ventas puntuales de GNL a través de las instalaciones que Brasil posee en distintos puertos. Aun así, no presentó a ese país como el destino excluyente de los futuros desarrollos argentinos. “Entiendo yo que la producción argentina va a estar pensando en los grandes consumidores a nivel global que están fuera de la región”, afirmó. En su lectura, Brasil puede ser un mercado relevante dentro de una estrategia exportadora más amplia.
Para dimensionar esa oportunidad, el consultor explicó que Brasil también cuenta con recursos gasíferos propios. Describió una producción fuertemente asociada a la extracción de crudo en el mar y una elevada utilización del gas para reinyección. Por ese motivo, diferenció la producción total de los volúmenes que efectivamente llegan al mercado. “La mayoría de gas viene por la producción de crudo con gas asociado”, precisó.
Según su análisis, el peso de la generación hidroeléctrica, el desarrollo limitado de las redes y los precios del gas ayudan a explicar las características del consumo brasileño. “El precio del gas en el mercado brasileño es muy alto”, sostuvo, y lo identificó como un freno para la expansión de la demanda. También mencionó el potencial de desarrollar recursos de gas en el nordeste de Brasil, aunque aclaró que no ve una transformación exportadora de esas características en el corto plazo.
La entrevista abordó, además, la competencia por las inversiones. Perego señaló que los operadores comparan las oportunidades de Vaca Muerta con las de Brasil y otros productores regionales, considerando costos, financiamiento y reglas de negocios. “Brasil opera en el offshore, Argentina en el onshore, en el no convencional, son formas de extracción distintas, con costos diferentes y estructuras productivas diferentes”, explicó al comparar los desarrollos en discusión.
En ese marco, expresó una valoración favorable del RIGI: “Hoy la Argentina con el RIGI tiene la misma capacidad competitiva que tiene Brasil”. El consultor vinculó esa evaluación con las condiciones regulatorias y el costo del capital, y advirtió que una macroeconomía desordenada y un riesgo país elevado pueden comprometer la viabilidad de los proyectos. Se trata de su interpretación sobre la competitividad relativa de ambos mercados, con tecnologías y estructuras de costos diferentes.
El diagnóstico de Perego plantea exigencias simultáneas para el crecimiento exportador: ampliar las posibilidades de transporte, identificar demanda efectiva y sostener condiciones que permitan financiar los proyectos. Para el vínculo con Brasil, su apuesta se inclina hacia la flexibilidad comercial del GNL, mientras que una mayor escala por gasoductos queda asociada a inversiones adicionales. La calidad del recurso de Vaca Muerta es un punto de partida; convertirla en ventas exige resolver el recorrido completo hasta el comprador.










